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viernes, 13 de julio de 2012

Lesiones II

Frente a la menor duda de lesión de tronco arterial principal se debe explorar quirúrgicamente. En caso de fracturas se procede a alinear e inmovilizar. Si con ello no se recupera de inmediato el pulso distal, se debe intervenir. 
En toda fractura de una extremidad deben consignarse los pulsos distales y su amplitud, COMPARATIVOS. 
Deben hacer sospechar un síndrome de isquemia aguda, los siguientes signos clínicos: - Disminución de la temperatura de la extremidad.
 - Disminución o ausencia del pulso distal. Hematoma de rápido aumento. 
- Sangramiento arterial persistente. 
- Soplo arterial - Proximidad anatómica a trayecto de tronco arterial. 
- Choque o hipotensión, sin otra causa aparente. Las lesiones más frecuentes son las de la arteria braquial y de la arteria poplítea (Figuras 3-34, 3-35):

miércoles, 11 de julio de 2012

LESIONES VASCULARES

Su diagnóstico requiere un ALTO INDICE DE SOSPECHA y LA PALPACIÓN SISTEMÁTICA DE PULSOS. 
Lesiones arteriales.
Las lesiones arteriales mayores constituyen una emer- gencia quirúrgica. Pueden ocurrir por heridas corto-punzantes-penetrantes, como en lesiones cerradas: fracturas (supracondílea del codo, supracondílea del fémur o platillos tibiales, subcapital del húmero) o luxaciones, en especial de la rodilla.

martes, 10 de julio de 2012

Mecanismo lesional II:

Fracturas v/o luxaciones (Figuras 3-26 a 3-31). 
 Las complicaciones neurológicas en ellas son poco frecuentes y suelen pasar inadvertidas. Su pronóstico en fracturas cerradas es en general, bueno, con recuperación completa (corresponden a axonotmesis). En los traumatismos de alta energía su recuperación espontánea ocurre en un porcentaje menor; ya sea porque existe una neurotmesis o bien una axonotmesis con mayor daño que cicatriza con ftbrosis intraneural de magnitud variable. Tracción extremidad superior. 
La elongación del plexobraquial, al sobrepasar la capacidad elástica del tejido neural, puede provocar daño extenso de distinta magnitud a nivel raíces, troncos primarios o plexo. Son siempre lesiones graves, de pronóstico reservado (Figuras 3-32 y 3-33).