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lunes, 16 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
sábado, 14 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
Lesiones II
Frente a la menor duda de lesión de tronco arterial principal se debe explorar
quirúrgicamente. En caso de fracturas se procede a alinear e inmovilizar. Si con
ello no se recupera de inmediato el pulso distal, se debe intervenir.
En toda fractura de una extremidad deben
consignarse los pulsos distales y su amplitud,
COMPARATIVOS.
Deben hacer sospechar un síndrome de isquemia aguda, los siguientes signos
clínicos:
- Disminución de la temperatura de la extremidad.
- Disminución o ausencia del pulso distal.
Hematoma de rápido aumento.
- Sangramiento arterial persistente.
- Soplo arterial
- Proximidad anatómica a trayecto de tronco arterial.
- Choque o hipotensión, sin otra causa aparente.
Las lesiones más frecuentes son las de la arteria braquial y de la arteria
poplítea (Figuras 3-34, 3-35):
jueves, 12 de julio de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
LESIONES VASCULARES
Su diagnóstico requiere un ALTO INDICE DE SOSPECHA y LA PALPACIÓN SISTEMÁTICA DE PULSOS.
Lesiones arteriales.
Las lesiones arteriales mayores constituyen una emer-
gencia quirúrgica. Pueden ocurrir por heridas corto-punzantes-penetrantes, como
en lesiones cerradas: fracturas (supracondílea del codo, supracondílea del fémur
o platillos tibiales, subcapital del húmero) o luxaciones, en especial de la rodilla.
martes, 10 de julio de 2012
Mecanismo lesional II:
Fracturas v/o luxaciones (Figuras 3-26 a 3-31).
Las complicaciones neurológicas en ellas son poco frecuentes y suelen pasar inadvertidas.
Su pronóstico en fracturas cerradas es en general, bueno, con recuperación
completa (corresponden a axonotmesis).
En los traumatismos de alta energía su recuperación espontánea ocurre en un
porcentaje menor; ya sea porque existe una neurotmesis o bien una axonotmesis
con mayor daño que cicatriza con ftbrosis intraneural de magnitud variable.
Tracción extremidad superior.
La elongación del plexobraquial, al sobrepasar la capacidad elástica del tejido neural, puede provocar daño extenso de
distinta magnitud a nivel raíces, troncos primarios o plexo. Son siempre lesiones
graves, de pronóstico reservado (Figuras 3-32 y 3-33).
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