La lectura de las imágenes, como elementos comple-
mentarios a la clínica, debe hacerse sólo después de una historia detallada y
examen físico meticuloso.
Hacerlo antes nos pone frente al riesgo de cometer un error garrafal, en
especial si se trata de interconsultas o solicitudes de segunda opinión, en que
el paciente nos alarga un pesado sobre con radiografías esperando nuestro
inmediato diagnóstico y comentarios sobre los informes del radiológo.
Buscar
martes, 22 de enero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
3. Examen físico.
Debe ser completo y meticuloso, en ropa de interior, cuidan-
do en todo lo que sea posible la dignidad del paciente cuando se trate un
servicio docente, tanto en el policlínico como en la sala de hospitalizados.
Cuando consultan mujeres adolescentes es muy conveniente que estén
acompañadas por madre, familiares o amigas, al momento del examen.
No examine el segmento comprometido a través de una exposición parcial
levantando la blusa o el pantalón. Los peores errores diagnósticos ocurren por
falta de un examen físico adecuado.
La información obtenida por la anamnesis y la exploración física puede ser
acrecentada en aspectos claves mediante:
- atenta observación de la expresión corporal del paciente y su actitud
hacia el acompañante.
escucha activa de los comentarios entre ellos, quejas veladas por diag-
nósticos o indicaciones previas para exámenes o tratamientos (por exceso, ca-
rencia o inutilidad) que consideran errados.
domingo, 20 de enero de 2013
2. Historia clínica.
Debe ser completa, utilizando todo el tiempo que sea ne-
cesario.
Causa que motiva la consulta: es una molestia; es dolor verdadero; es
precaución, para evitar desarrollo de una enfermedad grave; para descartar que
esté relacionada con enfermedad u operación previa; porque hay casos seme-
jantes en la familia.
Enfermedades anteriores de tipo médico-quirúrgicas. Recuerde que con
frecuencia el antecedente de enfermedad neoplásica no es referido espontánea-
mente. Es muy importante consignar alergias e intolerancia a medicamentos.
Historia familiar. Historia de afecciones hereditarias, congénitas o adquiri-
das de extremidades, columna, reumatismo, etc. y de relaciones interpersonales
entre sus miembros; en especial relación de pareja y de padres - hijos.
Hábitos de vida. Actividad física y deportiva, entretenciones y aficiones,
uso de tabaco, alcohol, drogas.
Historia laboral. Tipo (pesada - liviana), gratificación, jerarquía, conflictos.
sábado, 19 de enero de 2013
1.Recepción.
Debe ser cálida, de apretón suave de manos, mirando a los ojos
y saludándolo por su nombre.
viernes, 18 de enero de 2013
AFECCIONES MUSCULO-ESQUELETICAS - CLÍNICA ORTOPÉDICA - I
LA CONSULTA
La esencia del arte de la medicina está en la CONSULTA MEDICA. En ella
van ocurriendo transferencias entre médico y paciente.
El médico, en la medida que crece en experiencia y conocimientos, irá percibiendo e internalizando lo que el paciente espera de él. Su visión tubular, que
sólo permite ver el órgano enfermo, se irá transformando en una visión panorámica del ser holistico (bio-psico-social) que tiene enfrente.
Siendo el tratamiento impersonal y tecnificado e incluso muchas veces de
acuerdo a protocolo, el cuidado del paciente obligatoriamente debe ser personalizado. Dicho cuidado se da en circunstancias de gran ansiedad del afectado
y/o su familia por la incertidumbre de no conocer las causas, tratamiento, pronóstico y repercusiones sociolaborales de la enfermedad.
En esta relación tan asimétrica, el médico debe saber que no sólo es importante su conocimiento sobre el curso clínico de la enfermedad, sino también el
darse cuenta de cómo se siente su paciente. Debe escuchar lo que dice y sobre
todo intuir lo que no quiere o no puede decir. Estas demostraciones de interés
y preocupación constante por sus problemas se irán transformando en un poderoso elemento de confianza irrestricta hacia "su" médico.
Para el paciente esta relación -que intuye como muy positiva- tiene dimen-
siones casi mágicas, aliviando de inmediato su ansiedad frente a la incertidum-
bre que provoca la pérdida de la salud.
Manual de Ortopedia y Traumatología
La consulta debe
seguir siempre una misma secuencia :
1. Recepción
2. Historia clínica
3. Examen físico
4. Lectura de exámenes
5. Explicaciones diagnósticas
6. Indicaciones terapéuticas
7. Recomendaciones preventivas
8. Despedida y seguimiento
En la atención de
urgencias y dependiendo de la magnitud del apremio vital, esta secuencia puede variar fundamentalmente.
jueves, 17 de enero de 2013
FRACTURAS DE LA PELVIS - Luxofracturas mayores de la pelvis - III
Evaluación y tratamiento inicial. La pérdida de sangre y líquidos siempre es
considerable, lo que contribuye a producir el choque hipovolémico en proporción
significativa. La complicación vesicouretral debe descartarse al ingreso, inquiriendo por micción después del accidente, uretrorragia, hematuria, irritación
pelviperitoneal y próstata alta determinada por el tacto rectal.
Complicaciones (Figuras 8-42, 8-43, 8-44). Son más importantes que la fractura en sí. Es fundamental sospecharlas, pues cuando no son diagnosticadas su mortalidad es muy alta. Si hay cualquier duda, el médico procederá a efectuar una uretrocistografla directa para luego catetizar vejiga bajo estrictas medidas de asepsia.
Manejo de las complicaciones vesicales (Figura 8-42). - Ruptura de vej iga intraperitoneal: ocurre con vejiga plena. Debe efectuar- se reparación quirúrgica. Ruptura de vej iga extraperitoneal: de mayor frecuencia, no siempre posible de reparar. Requiere de abordaje quirúrgico, sutura si es posible y drenaje suprapúbico. - Ruptura de uretra: puede pasar inadvertida. Reparación quirúrgica pasan- do sonda desde la vejiga hacia la uretra.
Complicaciones (Figuras 8-42, 8-43, 8-44). Son más importantes que la fractura en sí. Es fundamental sospecharlas, pues cuando no son diagnosticadas su mortalidad es muy alta. Si hay cualquier duda, el médico procederá a efectuar una uretrocistografla directa para luego catetizar vejiga bajo estrictas medidas de asepsia.
Manejo de las complicaciones vesicales (Figura 8-42). - Ruptura de vej iga intraperitoneal: ocurre con vejiga plena. Debe efectuar- se reparación quirúrgica. Ruptura de vej iga extraperitoneal: de mayor frecuencia, no siempre posible de reparar. Requiere de abordaje quirúrgico, sutura si es posible y drenaje suprapúbico. - Ruptura de uretra: puede pasar inadvertida. Reparación quirúrgica pasan- do sonda desde la vejiga hacia la uretra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



