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jueves, 31 de mayo de 2012

Principios terapéuticos (II):


2o El estado vascular y del tegumento externo es el elemento fundamental para la toma de decisiones terapéuticas en una fractura; por ello se debe adoptar la siguiente conducta:

- Comprobar pulsos distales de ambas extremidades
- Inspeccionar la circunferencia completa de la extremidad, buscando solución de continuidad en la piel. Verificar inestabilidad articular mediante maniobra de bostezo suave.
- Inmovilizar provisoriamente manteniendo el segmento en posición neutral.
- Reducir deformidades groseras de inmediato, en especial si hay alteraciones del pulso distal.
3o La clave del diagnóstico exacto es la correlacción entre mecanismo traumático. Examen físico y hallazgos radiográficos. Estas radiografías son responsabilidad del médico que recibe al paciente en la unidad de emergencia, no de la persona que toma las placas.

4o Toda fractura expuesta debe tratarse en forma enérgica, evitando su manipulación en el box de examen. Se debe proceder de la siguiente forma: 

- Instalar dos vías venosas de calibre 14 o 16, tomando muestra para clasificación, alcoholemia y exámenes y administrando volumen rápido y antibióticos en altas dosis (aminoglucósido o cefalosporinas asociado a penicilina, si hay contaminación y/o dislaceración graves).

- Descartar otras lesiones de mayor prioridad, intratorácicas o intraabdominales.
- Efectuar aseo quirúrgico riguroso en pabellón mayor: eliminación de cuerpos extraños y todo tejido desvitalizado, irrigación profusa, dejar herida de exposición ampl iamente abierta.

- Inmovilizar la extremidad.
- Revisar aseo quirúrgico a las 48 h para verificar vitalidad de los tejidos y decidir sutura diferida o cierre secundario mediante injertos o colgajos.

5° La conducta óptima frente a cada lesión ostearticular debe tomarse considerando:
- Lesiones asociadas y su prioridad.
- Experiencia del cirujano de urgencia.
- Equipamiento, instrumental e infracstmctura de quirófanos.

Principios terapéuticos (I):

Io Un fémur groseramente angulado o una fractura expuesta de pierna, son muy evidentes y dramáticas y pueden distraer la atención de lesiones intraabdominales o intratorácicas de riesgo vital; por lo tanto: - Mantener en observación estricta a todo accidentado de alta energía: atropellos, choques, caídas de altura, derrumbes, etcétera. - Considerar que la sola pérdida de volumen por las fracturas es siempre importante, en especial las luxofracturas inestables de la pelvis.

miércoles, 30 de mayo de 2012

TRAUMATISMOS DEL SISTEMA MUSCULOESQUELÉTICO

PRINCIPIOS DIAGNOSTICO - TERAPÉUTICOS 
Las lesiones traumáticas del sistema musculoesquelético son en la actualidad la primera causa de consulta en las Unidades de Emergencia. El médico debe aprender a reconocer no sólo la fractura y/o luxación que es evidente, sino además las lesiones de piel, tendones, músculos, vasos y nervios, que suelen pasar inadvertidas. Principios diagnósticos. Siempre hay que tener presente los cuatro elementos fundamentales a considerar en una lesión traumática, por "menor" que parezca: 
1. Hay absorción de energía, determinante de la magnitud del daño tisular. 
2. Tienen dirección y duración, determinantes del mecanismo lesional. 
3. El tiempo de reparación del tejido conectivo dependerá de la magnitud y del mecanismo. 
4. No todas las lesiones son evidentes en la primera atención.

Tipos de conducta de los pacientes:

Pacientes rebeldes: son difíciles, poco colaboradores, se esfuerzan por mantener su individualidad y autonomía. Pacientes sumisos: son quejumbrosos, demandantes de atención permanente; se angustian frente al alta. Pacientes insatisfechos: son suspicaces frente a las indicaciones y atención que reciben. Pacientes hiperactivos: sobrepasan con mucho las indicaciones para su recuperación. Pacientes pasivos: son introvertidos y estoicos, poco demandantes, aparentemente desinteresados. Pacientes histríónicos: buscan ser el centro de atracción y demandan cuidados permanentes.
La adaptación gradual a los cambios sufridos y su capacidad funcional residual, dependen del grado de aceptación o rechazo que perciben en su medio familiar, laboral y social, y secundariamente del apoyo multidisciplinario del equipo de salud.

martes, 29 de mayo de 2012

RESPUESTA EMOCIONAL DEL ENFERMO

La pérdida súbita e inesperada del estado de salud -sea por accidente o enfermedad-, provoca alteraciones emocionales intensas en el afectado y su familia, interactuando los factores biológicos, psíquicos y sociales.

Factores determinantes:
Biológicos:
Magnitud del daño.

- Sufrimiento nociceptivo.

Gravedad de las secuelas tísicas.
Psicológicos:
- Estructura de personalidad.
- Experiencias anteriores.
- Expectativas de solución.
Sociales:
Respuesta de aceptación o rechazo del medio familiar o laboral.Capacidad de mantener el rol de jefe de familia, esposo y trabajador.
- Capacidad de ganancia perdida y compensación económica.

De esta forma las consecuencias finales del evento dependerán de las características propias del daño, la estructura de personalidad del afectado, de un adecuado enfoque diagnóstico-terapéutico y de las posibilidades de rehabilitación

Secuencia de la respuesta emocional

Corresponde a los primeros días, con la respuesta orgánica masiva del paciente frente al daño y los tratamientos a los que ha sido sometido. La respuesta emocional es serena, de colaboración y aparente indiferencia. De acuerdo a los antecedentes, debe esperarse en los adictos al alcohol y/ o drogas, estados deliriosos y agitados frente a la deprivación, con frecuencia muy difíciles de manejar.
Ya fuera de peligro, el individuo comienza a despertar, percibiendo su estado real de daño y su situación de dependencia en relación a la rutina hospitalaria. La respuesta dependerá de su modo habitual de ser y de los trastornos emocionales de inadaptación transitoria, como angustia, depresión o ira. La conducta consecuente de los pacientes abarcará todo el espectro, y el médico debe aprender a diagnosticar y manejar aquella que se presente.

lunes, 28 de mayo de 2012

Espíritu de perfeccionamiento continúo de sus habilidades y destrezas:

Seguir rutinas ordenadoras. Las rutinas ordenadoras, tanto en las etapas del diagnóstico como del tratamiento, controles y seguimiento, permiten disminuir eventuales omisiones que nos lleven a cometer un error. Además permiten obtener una importante economía de tiempo en el proceso del diagnóstico clínico. Entre las principales rutinas está el seguir la secuencia: historia detallada y examen físico meticuloso, antecediendo a la lectura de las imágenes. Invertir la secuencia es la principal fuente de errores diagnósticos. Dar la debida importancia a la clínica. Habilidad esencial en un buen cirujano es -en primer lugar- ser buen clínico. Sus indicaciones terapéuticas, ortopédicas o quirúrgicas, deberá formularlas luego de una historia clínica y examen físico exhaustivo, que le permitan ponderar en su justa dimensión los factores de organicidad, psicógenos y sociolaborales del paciente. Dominar la anatomía funcional. El dominio de la anatomía funcional de los sistemas músculo esquelético y nervioso periférico, es esencial para la correcta formulación diagnóstica y para efectuar abordajes quirúrgicos seguros, limpios y atraumáticos. Planificar su cirugía. Con detalles de la anatomía radiológica, técnica quirúrgica a emplear, implantes osteoarticulares más adecuados, instrumentación y equipamiento disponibles.
Establecer una técnica quirúrgica segura. Es responsabilidad del cirujano verificar ordenadamente cada una de las etapas pre, intra y posquirúrgica inmediata de la intervención:
- Colocación correcta en la mesa operatoria.
- Preparación cuidadosa de la zona a intervenir Isquemia con manguito neumático o por infiltración local con epinefrina.
- Disección preferentemente cortante (bisturí-tijeras).
- Exposición anatómica amplia, no infundibuliforme.
- Hemostasia cuidadosa por electrocoagulación.