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sábado, 1 de junio de 2013

TUMORES Y PSEUDOTUMORES MUSCULO-ESQUELETICOS - I

Dentro del término tumor óseo se incluyen una amplia serie de afecciones pseudotumorales (quistes y anormalidades del desarrollo), tumorales benignas y malignas, primitivas y metastásicas de los huesos. El diagnóstico clínico precoz es esencial para el pronóstico de sobrevida en las neoplasias malignas. El diagnóstico debe considerar tres aspectos básicos: cuadro clínico, imá- genes radiográficas, e histopatología.
Cuadro clínico. 
El dolor es el primer sintoma que aparece en la gran mayo- ría de los casos. Es inespccífico y según el tipo de tumor, serán sus caracterís- ticas de intensidad, ritmo y evolución. Nunca se debe rotular el síntoma, como "dolores de crecimiento" o "reuma- tismo", sin tomar una radiografía de buena calidad. Característicamente el dolor es de reposo, de predominio nocturno y refractario a los analgésicos. La tumoracíón local es un signo tardío, siendo inconveniente llegar a esta etapa para plantear la sospecha diagnóstica. Sin embargo, en nuestro medio no es infrecuente ver pacientes en esta condición, por consulta tardía o por falta de perspicacia del médico frente a consultas reiteradas del paciente. Relativamente común es la presentación como fractura en hueso patológi- co. 
En niños y adolescentes es muy frecuente que sea secundaria a quistes óseos, en cambio, en el adulto lo más probable es que se trate de una metásta- sis. A veces se llega al diagnóstico por hallazgo radiológico en placas tomadas para estudiar un traumatismo u otra patología de la región. Edad. La edad tiene una importancia fundamental en el diagnóstico. El 80% de los tumores benignos se presentan antes de los 30 años. De los tumores malignos primitivos, el 60% se desarrolla antes de los 30 años, y el 40° o restante corresponde en su gran mayoría a mielomas, que apare- cen luego de los 50 años. Las metástasis se observan después de los 45 años.

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