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domingo, 2 de febrero de 2014

Fractura de Galeazzi - Fracturas diafisarias del antebrazo - III

Cuando la fractura se localiza en tercio medio, la tendencia al desplazamiento de los fragmentos es menor que en tercio proximal y, por tanto, la reducción es más fácil de conseguir y mantener. La inmovilización se debe realizar con yeso braquio-palmar en la posición de máxima estabilidad, que suele ser en prono-supinación neutra o en ligera supinación distal y codo flexionado 90º durante 4 semanas, seguida de yeso antebraquiopalmar hasta que tanto radiológica como clínicamente haya signos de consolidación (Fig. 43). Se ha preconizado también el uso de yeso braquiopalmar con codo en extensión con buenos resultados en estas fracturas. En las fracturas completas de cubito y radio en el tercio proximal hay mayor tendencia al desplazamiento y el tratamiento cerrado es más difícil aunque, como decimos, debe intentarse. 
El desplazamiento suele consistir en flexión y supinación proximal y pronación distal, por lo que la reducción y el mantenimiento se consiguen en supinación forzada si es necesario. Las fracturas de antebrazo han mostrado una alta capacidad de remodelación que, como en fracturas de otras localizaciones, depende de la edad del paciente, grado de deformidad, distancia de la fractura a la fisis y dirección de la angulación. 
Como criterio general, se considera que una angulación residual es aceptable hasta 20-30º en edades menores de 8-10 años. A esa edad también se puede tolerar un acabalgamiento, siempre que no haya impronta en la membrana interósea en cuyo caso hay riesgo de sinostosis radiocubital espontánea. En niños mayores de 12 años y niñas mayores de 10, la angulación residual máxima aceptable es de 20º y no se deben tolerar acabalgamientos a pesar de que hallazgos recientes de Price y cols. indican que incluso en esa edad es habitual ver importantes recuperaciones morfológicas y funcionales de mal-uniones severas en este tipo de fracturas.

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