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domingo, 27 de mayo de 2012

Transmisión y percepción del dolor

La teoría del control de puerta del dolor (Melzack & Wall, 1965) postula que las señales dolorosas. Originadas en la estimulación de los receptores periféricos, llegan a la médula espinal y son transmitidas por la célula T a los centros superiores, donde se hacen concicntes. La cantidad y frecuencia de esta transmisión está modulada por impulsos aferentes desde esos mismos centros superiores (tálamo, sistema límbico, hipotálamo. sustancia reticular, corteza frontal y parietal). La puerta se encuentra a nivel de sustancia gelatinosa - células T de astas posteriores. Se abre frente a la estimulación de las fibras de pequeño calibre; las células de la SG dejan de ser activas y las células T envían cada vez más impulsos a los centros y se produce la sensación dolorosa. La puerta se cierra (pasaje de impulsos dolorosos lentificados o abolidos) por cualquier impulso simultáneo periférico que llegue a través de fibras mielínicas más gruesas de excitación no dolorosa o a través de las vías centrales descendentes inhibidoras. Las encefalinas parecen ser los mediadores químicos que explican el funcionamiento de la compuerta.

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