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miércoles, 30 de enero de 2013

Factores psicógenos y ambientales

El entorno de la enfermedad suele estar cargado de emociones negativas. Pacientes y familiares consultarán con la esperanza de ser aliviados de su dolencia física, sin tener conciencia de los influjos que sobre ella puedan ejer- cer la ansiedad y la desesperanza. El médico, del que se espera tenga los poderes de sanar el cuerpo, debe saber reconocer las emociones. 
Debe identificarlas en su contexto personal (temperamento y estados de ánimo del paciente) y deducir su interdependencia familiar y laboral (conflictos y gratificaciones). Para ello requiere establecer una atmósfera de tranquilidad, interés, afecto y cercanía durante la consulta, que permita generar la necesaria confianza para que el paciente pueda mostrar su intimidad y sus sufrimientos. En la enorme mayoría de los casos, la problemática nace de la ansiedad que le provocan las preocupaciones constantes y recurrentes, por amenazas simbó- licas en su vida de relación familiar y/o laboral, que afectan su autoestima. 
La homeostasis alterada tendrá su expresión somática en el aumento del tono mus- cular estriado, distonia neurovegetativa, distorsión de la percepción dolorosa y alteraciones del sueño y apetito, entre otras muchas. Sólo una vez establecida la empatia, el médico podrá contraponer sus co- nocimientos científicos -madurados por la experiencia- a los síntomas relata- dos por el paciente y sus familiares y los hallazgos del examen físico, que le permitan efectuar una correcta ponderación de los componentes psicosociales involucrados en la enfermedad.

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