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lunes, 18 de noviembre de 2013

Fracturas ocultas - II

LESIONES ESPECÍFICAS Cadera 
• La luxación traumática de la cadera en la infancia, por lo general, se reduce de forma cerrada. - Los márgenes son cartilaginosos y blandos. - Pueden desprenderse fragmentos osteocondrales del reborde acetabular. 
• La reducción no concéntrica de la cadera luxada (Fig. 1). - Traduce la presencia de un fragmento cartilaginoso. - Debemos asegurarnos realizando una artrografía o, mejor aún, una TAC-Artrografía. - Los cuerpos libres en la articulación deben ser extraídos. 
Rodilla 
• Fractura osteocondral de la rótula tras luxación. - Por lo general, tiene una porción ósea pero si el haz de rayos -X no coge la porción más larga del fragmento, puede no verse. - Los fragmentos grandes pueden ser fijados quirúrgicamente, pero el índice de unión no es alto. 
• Fractura osteocondral del cóndilo femoral (Fig. 2). - Puede asociarse también a luxación de rótula. - El cartílago articular puede despegarse como una cáscara de naranja, sin componente óseo. - Hay que sospecharla cuando hay gotas de grasa en la artrocentesis. - El fragmento puede ser repuesto si es grande y se localiza en una zona importante (de carga). 
Codo 
• Luxación aparente. - Las fracturas epifisarias tipo I o II (desprendimientos) de la extremidad distal del húmero parecen auténticas luxaciones de codo en niños pequeños en los que aún no son visibles los centros de osificación. - La fractura epifisaria es más frecuente que la luxación en los primeros años de vida. - La artrografía nos saca de dudas (Fig. 3). - El contraste dibujará la porción distal del húmero, y proximal del radio y cúbito. - Fracturas epifisarias o a través de la fisis se hacen evidentes. 
• Fracturas condíleas desapercibidas (Tipo IV). - La parte epifisaria de la fractura puede ser completamente cartilaginosa y,por tanto, no visible a los rayos X. - El fragmento óseo metafisario puede ser solamente una escama ósea y tan delgado que sea difícil su visualización radiológica. - Es fácil que pase desapercibido en menores de 3 años. - Prestar atención ante un codo hinchado con radiología normal. - La sospecha clínica debe tenerse en cuenta. - La naturaleza exacta de la fractura la define la artrografía 
• Fracturas aparentes de epicóndilo/epitróclea (Fig. 4). - Una epitróclea desplazada puede ser un hallazgo radiológico solamente. - El epicóndilo/epitróclea puede estar dentro de un gran fragmento invisible de cóndilo. - Incluso aun estando presente el núcleo de osificación del capitellum la fractura no pasa a través de él. La radiología puede mostrar solamente un sutil cambio en la forma o un mínimo desplazamiento. - Siempre que el epicóndilo/epitróclea esté desplazado y el centro de osificación no sea visible en su localización normal, sospechar un fractura de cóndilo. - La definición de la lesión la da la artrografía. 
• Fractura aparente de cóndilo. - Es muy característica la aparición de una escama de hueso metafisario. - Teóricamente podría corresponder a una fractura tipo II de S-H, que no afecta la articulación, no requiriendo una reducción abierta. - Casi siempre es una fractura de cóndilo que requiere reducción abierta. - Una escama o cascarilla metafisaria ósea es indicación suficiente para una anestesia general y artrografía. 
• Artrografía de codo. - Puede ser realizada por el cirujano previa a la reducción. - No se pierde tiempo, tal como sucede con la RM o TAC. - La técnica es muy sencilla: se pasa una aguja desde externo-anterior a la cabeza radial con el codo en flexión.

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