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martes, 28 de octubre de 2014

PARÁLISIS DEL PLEXO BRAQUIAL

La parálisis del plexo braquial es, de todos los traumatismos obstétricos, el más importante, por su frecuencia y secuelas. Se produce por tracción sobre las fibras del plexo cervical con alargamiento (reversible) o arrancamiento (irreversible) de las mismas, producidas por maniobras bruscas en el momento del parto. La lesión del plexo braquial puede dar origen a parálisis del brazo asociada o no a parálisis del antebrazo o de la mano. Se ha reportado una frecuencia de 0.5 a 1.2 por 1000 recién nacidos vivos y constituye el 6.1 al 9% de los traumatismos obstétricos. Las maniobras en el momento de la extracción del niño que pueden producir lesiones sobre el plexo braquial son en la presentación cefálica la tracción lateral sobre la cabeza y el cuello sin liberar el hombro, y en la presentación podálica la tracción por maniobra de Mauriceau con extracción difícil de la cabeza. Por la disposición anatómica del plexo braquial se lesionarán más fácilmente las raíces superiores. Según el nivel de afectación y el grado de lesión, las parálisis braquiales se clasifican en: 
1. Erb-Duchenne o radicular superior. Son el 90% de las parálisis y se producen por lesión de las raíces C5 y C6 y en ocasiones C7. Siempre están afectados los músculos deltoides, bíceps, braquial anterior, supraespinoso y supinador largo. A veces se afectan el pectoral mayor, dorsal ancho, serrato mayor, redondo mayor e infraespinoso y muy raramente el tríceps. 
2. Dejerine-Klumpke o radicular inferior. Oscilan entre el 2 y el 3%. Se produce por una lesión de las raíces C7, C8 y D1, afectando los nervios cubital, mediano y radial, que dan lugar a una parálisis de los músculos flexores del antebrazo, muñeca y mano. 
3. Total con afección de todo el plexo. La deformidad de la extremidad superior afectada se debe a la contractura de los músculos que han conservado la función antagonista de los afectados y con el tiempo a retracciones o relajaciones articulares con atrofia ósea. La actitud típica de la extremidad torácica afectada es con el brazo péndulo, el hombro en rotación interna, el codo en extensión, el antebrazo en pronación y los dedos de la mano flexionados. El reflejo de Moro se encuentra ausente y puede haber disminución en la sensibilidad en la parte externa del brazo. La parálisis es flácida, con hipotonía y arreflexia. La capacidad de prensión de la mano está conservada a menos que esté lesionada la porción inferior del plexo braquial y constituye un signo de buen pronóstico. A veces se acompañan de lesiones del nervio facial o del nervio hipogloso. La evolución, el tratamiento y las secuelas de estas lesiones son un tema muy amplio de tratar y que están más allá del objetivo de este trabajo.

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