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sábado, 20 de julio de 2013

LA EXPERIENCIA AUSTRALIANA

Este trabajo de Mann y Rajmaira recoge 1.629 niños menores de 17 años con 1.651 fracturas de las cuales 353 son fisarias y 1.298 son no fisarias. 
La incidencia de fractura fisaria es del orden del 17,9%, siendo más frecuente en adolescentes y en el miembro superior. La incidencia de epifisiodesis es rara: 1%. El pronóstico depende más de la articulación que del tipo de lesión según Salter y Harris. 
La tibia proximal es la región más delicada. Este trabajo muestra que no todas las fracturas fisarias pueden ser agrupadas bajo la clasificación de Salter y Harris: un 20% son inclasificables. La clasificación de Salter y Harris es imprevisible y, no valora la lesión de la placa de crecimiento. Las afectaciones de la placa de crecimiento a nivel de la rodilla tienen un mal pronóstico. 
El pico de máxima frecuencia de las fracturas fisarias se sitúa alrededor de los 12 años en el niño y de los 11 años en niñas. El 28% de las fracturas fisarias afectan al radio y el 30% a los pies y manos. La fractura Salter tipo I se presenta en el 8,5%, la tipo II 73%, tipo III 6,5%, tipo IV 12%. Solamente pudo identificarse un caso de tipo V. 
El 69% de las fracturas no precisan reducción alguna y la tasa de complicaciones es del 0,6%. Las fracturas fisarias del radio suelen ser Salter tipo II, y el 73% serán tratadas ortopédicamente. Las fracturas tipos III y IV de Salter justifican, en general, una reducción a cielo abierto.

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